miércoles, 29 de octubre de 2008

¿Que podemos hacer por nuestra responsabilidad?



¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra responsabilidad?


El primer paso es percatarnos de que todo cuanto hagamos, todo compromiso, tiene una consecuencia que depende de nosotros mismos. Nosotros somos quienes decidimos.


El segundo paso es lograr de manera estable, habitual, que nuestros actos correspondan a nuestras promesas. Si prometemos "hacer lo correcto" y no lo hacemos, entonces no hay responsabilidad.


El tercer paso es educar a quienes están a nuestro alrededor para que sean responsables. La actitud más sencilla es dejar pasar las cosas: olvidarse del carpintero y conseguir otro, hacer yo mismo el trabajo de plomería, despedir al empleado, romper la relación afectiva. Pero este camino fácil tiene su propio nivel de responsabilidad, porque entonces nosotros mismos estamos siendo irresponsables al tomar el camino más ligero. ¿Qué bien le hemos hecho al carpintero al despedirlo? ¿Realmente romper con la relación era la mejor solución? Incluso podría parecer que es "lo justo" y que estamos haciendo "lo correcto". Sin embargo, hacer eso es caer en la irresponsabilidad de no cumplir nuestro deber y ser iguales al carpintero, al gobernante que hizo mal las cosas o al marido infiel. ¿Y cual es ese deber? La responsabilidad de corregir.


El camino más difícil, pero que a la larga es el mejor, es el educar al irresponsable. ¿No vino el carpintero? Entonces, a ir por él y hacer lo que sea necesario para asegurarnos de que cumplirá el trabajo. ¿Y el plomero? Hacer que repare sin costo el desperfecto que no arregló desde la primera vez. ¿Y con el gobernante que no hizo lo que debía? Utilizar los medios de protesta que confiera la ley para que esa persona responda por sus actos.


Vivir la responsabilidad no es algo cómodo, como tampoco lo es el corregir a un irresponsable. Sin embargo, nuestro deber es asegurarnos de que todos podemos convivir armónicamente y hacer lo que esté a nuestro alcance para lograrlo.


¿Qué no es fácil? Si todos hiciéramos un pequeño esfuerzo en vivir y corregir la responsabilidad, nuestra sociedad, nuestros países y nuestro mundo serían diferentes.


Sí, es difícil, pero vale la pena

La Responsabilidad es el principio de un fin pleno

Los seres humanos nos ufanamos de nuestra conciencia, de ser el último eslabón evolutivo y el único con capacidad pensante de razón. Por lo tanto hay que dejar algo muy claro, SOLO LOS SERES HUMANOS PODEMOS SER RESPONSABLES. Nos dieron por así decirlo un regalo, el poder razonar, pero con ese regalo vino ligado un elemento muy complejo. “La responsabilidad”.
La responsabilidad, la autonomía y la libertad son en muchos aspectos lo mismo. El simple hecho de pensar, tener cosas, estar en un colegio, poseer una familia, pasando por propiedades de muy diverso tipo, llave anejas diferentes responsabilidades.
Es por eso que deducimos que la responsabilidad y la conciencia son inseparables: no existe verdadera
conciencia sin responsabilidad y viceversa.
De modo que, si el avance de épocas tiende, como parece, hacia una mayor conciencia, debemos esperar un crecimiento análogo de nuestra responsabilidad. Este crecimiento, sin embargo, no puede realizarse sin una participación activa y constante de parte de quién desea alcanzar metas superiores. Pero como muchos sabemos en esta era de post-modernidad donde la ignorancia y la mediocridad están de moda, muchas personas no desean alcanzar metas superiores y no cumplen con la función responsable que requiere el simple echo de ser racionales.
Ante este problema nos parece importante proponer una ampliación de nuestro actual horizonte "ético". La conciencia y la responsabilidad pueden extenderse también en áreas mucho más amplias de aquellas que normalmente consideramos.
Nadie es totalmente autosuficiente ni acta solo para sí mismo. Las relaciones sociales - familiares, colegio, ocio - constituyen una red de interdependencias.

Nadie que asuma su mayoría de edad (Para nuestros compañeros que recientemente están adquiriendo sus cedulas y son legalmente parte del padrón electoral) puede inhibidirse de dar respuestas a los sucesivos requerimientos que están ligados al simple hecho de crecer. Tiene que responder porque se le exige hacerlo, es decir, tiene que ser responsable. El movimiento ha de ser doble. Asunción de unos compromisos, y exigencias de que estos compromisos se cumplan satisfactoriamente. La responsabilidad es la respuesta a una demanda, implícita o explícita, a una expectativa de respuesta.
La responsabilidad tiene que ver con la libertad o autonomía del individuo así como su capacidad de comprometerse consigo mismo y con otros hasta el punto de responder de sus acciones. Esa relación de compromiso, de expectativas o exigencias hace que la responsabilidad sea una actitud esencialmente obligatoria.
Solo son autónomos aquellos seres que son capaces de valerse por si mismos a ciertos efectos, que ostentan un cierto poder y, tipo de autoridad y que responden a sus actos.
En otras palabras vemos que la responsabilidad es un proceso. Complejo, multidimensional, que no ha sido reconocido como tal y al cual se le suman muchos problemas e interrogantes por la falta de consciencia que hay en la actualidad. En conclusión queremos decir que la responsabilidad no es un regalo, es un logro. Ser una persona responsables el primer paso para tener un fin pleno.

viernes, 24 de octubre de 2008

Una persona responsable...

Una persona responsable toma decisiones conscientemente y acepta las consecuencias de sus actos, dispuesto a rendir cuenta de ellos. La responsabilidad es la virtud o disposición habitual de asumir las consecuencias de las propias decisiones, respondiendo de ellas ante alguien. Responsabilidad es la capacidad de dar respuesta de los propios actos.
Para que pueda darse alguna responsabilidad son necesarios dos requisitos:
Libertad: Para que exista responsabilidad, las acciones han de ser realizadas libremente. En este sentido, ni los animales, ni los locos, ni los niños pequeños son responsables de sus actos pues carecen de uso de razón (y el uso de razón es imprescindible para la libertad).
Ley: Debe existir una norma desde la que se puedan juzgar los hechos realizados. La responsabilidad implica rendir cuenta de los propios actos ante alguien que ha regulado un comportamiento.

¿Responsabilidad ante quién?
El hombre responde de sus actos ante quién es capaz de dictarle normas, y esto sólo pueden hacerlo Dios (responsabilidad moral), uno mismo (juicio de conciencia) y otros hombres. A su vez, la responsabilidad ante los demás puede ser de varios tipos: responsabilidad jurídica (ante las leyes civiles), familiar-doméstica, laboral, etc.

¿Cómo ser más responsables?
El camino más rápido para mejorar en responsabilidad es apreciar claramente que de nuestro comportamiento dependen cosas grandes, como nuestro futuro por ejemplo. Los hombres con ideales y metas elevadas se responsabilizan enseguida de sus decisiones.